La Octava. Por Manuel Pérez Cedrés

OCTAVA
Por Manuel Pérez Cedrés

Octava edición. Catorce cortos en la sección oficial y seis en la sección canaria. Cinco representantes del jurado. Promesa de esfuerzo y vocación de rigor. Y Gorka Otxoa. Estos son los ingredientes que conforman la edición 2013 del Festival de Cortos de la Villa de La Orotava, una nueva muestra que promete continuar difundiendo las bondades del cortometraje, con el objetivo de sumar nuevos espectadores a los ya habituales. El primer deseo es estar en sintonía contigo: llegarte, alcanzarte, sorprenderte. Parafraseando uno de los títulos de este año, estar “In Tune with you”.

Entender el Cine

El primer punto del decálogo de objetivos del Festival es: “Entender el cine como un arte (no como comercio)”. Una declaración de intereses exacerbada por la falta de liquidez de los productores y por la desidia de los gobiernos (que han pasado  directamente de mirarse de cerca el ombligo al primerísimo primer plano genital) en una España ardiendo en cólera en la que hacer y consumir cultura es una tarea cada vez más cercana a la Ciencia Ficción, más cerca de la figura de un evangelista como Lucas que de un cineasta como Kubrick. No convertir el arte solo en un hecho comercial (que debería ser un axioma más que una convicción) es ahora, más que nunca, un referente puro de la democracia en el arte pero también un signo de debilidad, una exégesis de lo culto frente a la evocación del culturalismo, más por exigencias del guión que por devoción cristiana. Dichas exigencias, como árboles creciendo en medio de la carretera, ocultan el verdadero sentido del hecho artístico haciéndolo sucumbir ante el insistente canto de unas sirenas que han mutado con el tiempo, cambiando su cola de pez y su torso desnudo por lustrosos zapatos de tacón y traje ejecutivo de marca.
Con la premisa y el interés unánime de este Festival por seguir sosteniéndose bajo pilares (una sujeción push up que levanta todo un entramado de logística y buenas intenciones) hechos de pureza y objetividad, en un empeño (es para celebrarlo) un año más, de continuar ofreciendo al público arte por el arte, difusión artística de verdad y exhibición de obras originales y de calidad.

14+6

Las cifras de espectadores para refrendar los éxitos ya conseguidos son diáfanas: una media de dos mil asistentes por edición. Datos que este año desean ser mantenidos y aumentados para seguir soñando con nuevas ediciones. Estas son las cifras. Rodríguez, Galán Galindo, Moreno, Montoya, Miló, García Ibarra, Planell, Imbernón, Crespo y Romera, Galiñanes, Cobeaga, Dorado, Navarro, Alayón Dévora, Köster, Pantaleón, Carreras, Montenegro y Fernández Caldas. Estos son los apellidos de los directores incluidos en la sección oficial y en la sección canaria de este año. Estas serán las caras.

Gorka Otxoa

El otro gran reclamo en esta octava edición es Gorka Otxoa, la estrella invitada este año por la dirección del Festival. Actor donostierra, cultivado en la pequeña pantalla y florecido en el cine, que empezó su carrera en la teleserie vasca Goenkale, y que ha trabajado para Antena 3 TV en series como “Doctor Mateo” o “Vive Cantando” (en la que trabaja actualmente) y en películas como “Noviembre” o “Pagafantas”, por la que fue candidato al Goya al mejor actor revelación en 2009. De una clara vis cómica, demostrada en sus participaciones en el programa de la ETB “Vaya Semanita” y en la versión española adaptada por Cuatro del estadounidense “Saturday Night Live”, recibió el premio Un Futuro de Cine en la 28ª edición del Festival Internacional de Cine de Valencia.
Actor de criterio y amante de los buenos guiones, visita este año un Festival que, una vez más, apuesta fuerte por la imagen exterior y por la diversificación de los valores propios.

Identidad

“Potenciar la producción de cortometrajes que se hacen en las islas”, dice el octavo punto del decálogo del Festival. En la muestra de este año se vuelve a apostar por los cortometrajes canarios, no bajo la políticamente correcta etiqueta de la canariedad, sino como muestra de una identidad propia, tal vez como germen de una utópica escuela canaria de cine. En esta nueva edición, los espectadores podrán pasar “Un día en el Paraíso” entrando “Por la puerta grande” , comprar un “Souvenir” de “Plástico Reciclable” y pensar en que ser “La Criada” de alguien es solo el resultado de años y años de “Subdesarrollo en las memorias”.

Esfuerzo y Rigor

Según el sociólogo Richard Sennet: “El deseo de comunidad es defensivo”. En este interés por la cohesión como pervivencia, la nueva muestra de cortos de este año se solidifica en las bases de la coexistencia entre la sociabilización del arte y la búsqueda del sentido de lo culto como muestra de salud cultural, y el deseo ineluctable de crear sistemas que potencien el sentido de aldea, de lugar común, con respecto al cine. Si acierta Sennet en la idea de sugerir que lo plural es en suma un acto coercitivo y que, de alguna manera, esa necesidad de laborar bajo  preceptos ligados al desarrollo de proyectos comunes es más bien un acto de supervivencia, este Festival dignifica un año más los conceptos de rigor y esfuerzo en pos de la calidad más que de la cantidad, con el objeto de mantenerse una temporada más sumando adeptos a la causa y llenando espacios en los medios de comunicación. Si es así, qué viva la supervivencia.

Fuera de las Salas

En 2006, el año en que se inició esta andadura, la Academia de Cine nominó en la categoría de mejor corto a cuatro de los dieciocho finalistas incluidos en la sección oficial del Festival. No fue ningún misterio, sino el exitoso resultado de un buen trabajo de selección. Sin embargo, uno de los objetivos de la muestra es, según reza el quinto punto del decálogo: “Crear una programación original y de calidad fuera de los circuitos comerciales de las salas”. Tal premisa auspicia la idea final de cada edición, idea que procura ir ligada a lo alternativo (término muy socorrido aunque bien avenido aquí), creando un programa diferenciado y único con la intención de dar a conocer a nuevos valores. Y todo esto, así son las cosas, debe conseguirse sin escuchar un crac en las articulaciones que sostienen el esqueleto del sistema de producción, dirección y distribución de las obras.

Retrospectiva

Cuando todo pase, cuando esta cosa llamada crisis deje de ser un pasatiempo para los burócratas y un divertimento lucrativo para los mass media, aunque las matemáticas modernas lleguen algún día a demostrar que 3-1=0, el cine será cine y las salas de cine (las que sobrevivan) seguirán siendo salas de cine. Arte y exhibición caminarán juntas quién sabe si hacia un lugar mejor. Ocurra lo que ocurra, usando la terminología que se use para hablar de lo que se hable, la praxis obliga, la acción determina que todas las fuerzas remen en favor del fomento del arte, del fomento real del arte.
Este año se apostará de nuevo por los cortometrajes y los cortometrajistas. Continuará haciéndose con pasión y con entrega. Se hará gracias a la bendita fijación por el compromiso hacia el formato y hacia la forma. Se hará con la esperanza de ser cada vez mejores, ordenando las obras tal que una retrospectiva de un solo autor, como si todo confluyese en una única obra plurivalente. Como un camionero, que subido a su camión, conoce el rumbo y está seguro de que llegará sano y salvo a su destino.